Una dieta saludable y unos horarios regulares de comidas pueden ayudarte a conciliar el sueño y mejorar el descanso nocturno.
Dormir bien es esencial para la salud general y aporta múltiples beneficios al bienestar. Por ejemplo, refuerza la respuesta inmunitaria innata. Hay muchos factores que influyen en la calidad del sueño. Uno de ellos es la dieta, condicionada por nuestro estilo de vida, situación laboral, tiempo de ocio, horarios, estado de ánimo, etc. Una dieta saludable y unos horarios regulares de comidas pueden ayudarte a conciliar el sueño y mejorar el descanso nocturno.
¿Qué deberías comer para dormir bien?
La recomendación principal es seguir una dieta suficiente y variada ya que las deficiencias de determinadas vitaminas y minerales pueden afectar negativamente al sueño.
La última comida del día es la más relevante para el sueño. Por ello, lo que cenamos tiene un gran impacto en la cantidad y/o calidad del sueño.
La cena debe ser temprana, al menos dos horas antes de acostarse. También debe estar compuesta por alimentos fáciles de digerir, preparados con técnicas sencillas como la plancha, el vapor, el horno o el papillote. Una cena muy energética puede perjudicar el sueño. Es preferible elegir cenas ligeras .
El triptófano (TRP) es un aminoácido precursor de la serotonina y la melatonina, también conocida como hormona del sueño. Debemos obtener el TRP de la dieta, ya que nuestro cuerpo no puede sintetizarlo. Se encuentra en la leche, la carne, los huevos, el pescado, el plátano, el aguacate y las semillas de calabaza, entre otros alimentos. Los alimentos con mayor contenido de melatonina son el salmón, los huevos, el arroz rojo, las setas y los frutos secos, especialmente los pistachos.
Alimentos que pueden alterar el sueño
Evita consumir cafeína al menos 6 horas antes de dormir. Al ser estimulante, puede hacer que tengas menos sueño al acostarte. También es preferible evitar las bebidas alcohólicas por la tarde y por la noche. Pueden alterar la estructura del sueño, favorecer su fragmentación y reducir su calidad. Por eso es importante evitarlas, especialmente antes de dormir.
Entre los alimentos que pueden alterar el sueño también están los que provocan molestias intestinales, flatulencias, ardor de estómago o reflujo ácido. Por ejemplo, alimentos picantes, vinagre, alimentos con edulcorantes artificiales, fritos y preparaciones con mucha grasa. Esto puede variar de una persona a otra.
Conclusión sobre la relación entre sueño y nutrición
La relación entre nutrición y sueño es bidireccional. Como hemos visto, lo que comemos influye en la calidad del sueño, pero cómo dormimos también afecta a las decisiones alimentarias que tomamos durante el día.
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