El patrón alimentario predominante actual se caracteriza por un alto consumo de alimentos procesados, calorías, azúcares añadidos y productos de origen animal. Es insostenible, ya que la producción de estos alimentos contribuye al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y a cambios drásticos en el uso del suelo y del agua. Es una de las principales causas de degradación ambiental y de superación de los límites planetarios.
El proceso alimentario de lo que consumimos influye en el medioambiente y determina el futuro de nuestro planeta como ninguna otra actividad humana.
A su vez, este patrón alimentario contribuye al sobrepeso y la obesidad. También se relaciona con enfermedades como la diabetes, las cardiopatías y algunos tipos de cáncer.
¿Cómo alimentarnos cuidando del planeta?
La dieta planetaria es un concepto desarrollado para promover hábitos alimentarios más saludables que reduzcan el impacto ambiental, de modo que también sea saludable para el planeta.
Esta dieta anima a consumir más alimentos de origen vegetal. Las frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y semillas deberían formar parte de nuestra dieta diaria. En cambio, propone reducir a la mitad el consumo de productos de origen animal, azúcares añadidos y alimentos procesados.
La Comisión EAT-Lancet advierte de que muchas poblaciones siguen soportando una importante carga de malnutrición. Obtener cantidades adecuadas de micronutrientes solo de alimentos vegetales puede resultar difícil. Por ello, es necesario valorar cuidadosamente el papel de los productos animales en cada contexto, teniendo en cuenta las realidades locales y regionales.
Además, la dieta planetaria recomienda consumir alimentos ecológicos y de producción local siempre que sea posible. Así se apoyan sistemas locales y sostenibles de producción de alimentos. Esto ayuda a reducir el impacto ambiental de la producción, al utilizar menos productos químicos y métodos con menor impacto.
También anima a reducir el desperdicio alimentario y a tener en cuenta los recursos necesarios para producir y transportar los alimentos. Reducir el desperdicio alimentario ayuda a conservar recursos, disminuir la contaminación y reducir la huella ambiental de nuestras decisiones alimentarias. La Comisión EAT-Lancet afirma que la adopción universal de la dieta de salud planetaria ayudaría a prevenir una degradación ambiental grave. Además, evitaría aproximadamente 11 millones de muertes al año.